Permanencias invisibles

Hay un soroche en mi alma
que no anuncia ninguna altura.

Llega antes del paisaje,
antes incluso de saber
que algo va a faltar,
como un desajuste leve
entre el latido y el mundo.

No es dolor.
Es una ausencia que insiste
sin haberse ido,
una falta de aire
en aquello que más recuerda.

Así permanecen ciertas presencias:
no pesan,
no reclaman,
pero cambian la forma
en que se vive.

Habitan los pliegues más hondos
de la piel y de la memoria,

donde respirar es aprender
que no todo lo invisible
quiere marcharse.

Bogota, 17 nov

Receber mais histórias de lá e de cá

insere o teu e-mail e carrega no botão “Subscrever”


Comentários

Tem opinião sobre isto?

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.